DIFERENCIARSE EN EL SERVICIO EDUCATIVO, CLAVE PARA EL ÉXITO

Cuando en Gerencia Educativa hablamos de “diferenciarse” nos referimos a que para lograr el éxito en el servicio ya no basta la calidad educativa. Es necesario desarrollar un servicio que marque la diferencia de sus competidores.  Muchas organizaciones educativas pueden ufanarse de lograr altos estándares de calidad y exigencia académica, pero en la práctica vemos que solamente aquellas instituciones que son capaces de marcar la diferencia en el servicio son las que crecen y lideran el mercado. Diferenciarse es la clave del éxito en el servicio educativo.

En tal sentido, los gerentes educativos deben ser capaces de conocer la naturaleza de su target (público a quien se dirige); sus características, necesidades y valores, explotando al máximo las ventajas comparativas de su organización para lograr la ansiada diferenciación.

Sin embargo, desarrollar una buena diferenciación no es una labor sencilla. Existen tres características fundamentales que debe tener toda diferenciación eficaz:

DEBE REPRESENTAR VALOR PARA EL CLIENTE: La diferenciación debe ser valiosa para el cliente, debe sintonizar con sus características, valores, percepciones y necesidades. Por ejemplo, los padres de familia conservadores quizá opten por propuestas educativas convencionales y basadas en la disciplina. Otros padres, quizá más jóvenes y liberales optarán por la formación académica y el uso de la tecnología. Si la diferenciación del servicio no representa valor para el cliente sin duda fracasará, a pesar que pueda ser eficazmente implementada.

DEBE REFLEJAR NUESTRAS COMPETENCIAS ORGANIZACIONALES: La diferenciación debe sintonizar con las habilidades y competencias de nuestra organización. El gerente educativo debe preguntarse ¿Qué es aquello que mi organización sabe hacer mejor que los competidores y nos hace únicos? Las competencias organizacionales son los recursos para la diferenciación, e identificarlos es labor del gerente educativo.

Es importante señalar que las competencias organizacionales deben ser transmitibles, de tal manera que la organización pueda capitalizarlas. Por ejemplo, contar con buenos especialistas en pedagogía no podría considerarse una competencia organizacional, ya que esta ventaja dependería de la permanencia de tales especialistas en la institución. Por otro lado, un novedoso sistema de evaluación pedagógica si sería una competencia organizacional ya que puede transmitirse a toda la organización mediante la capacitación.

DEBE SER COMUNICABLE: El resultado de una buena diferenciación es el “boca a boca” de los clientes y para lograr esto la diferenciación debe ser comunicable. La diferenciación solo tendrá éxito si la institución es capaz de comunicarla a los clientes de manera concreta y directa, en un lenguaje sencillo y natural. Si los clientes son capaces de describir las ventajas del servicio en palabras sencillas y contundentes, la recomendación  (el “boca  a boca”) de producirá y la diferenciación habrá tenido éxito.

Finalmente, recordar que la diferenciación debe innovarse permanentemente. Siempre habrá competidores que sean capaces de imitarnos e incluso superarnos. Por eso, la clave para alcanzar y mantener el liderazgo es trabajar, no para ser los mejores, sino los únicos (diferenciación).

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Consultora en Gerencia Educativa
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